En la encrucijada

De acuerdo a los últimos datos del Barómetro de Primavera 2014 del CEMOP, el sistema de partidos en la Región de Murcia se encuentra en un proceso de transformación. Es aún temprano para poder estimar con claridad el rumbo que tomarán los ciudadanos en los próximos meses para confirmar o no este proceso de descomposición del sistema de partido dominante que ha imperado en la Región durante dos décadas. No hay que en todo caso vincular estas transformaciones con los resultados de las elecciones europeas y menos aún con la instalación del nuevo gobierno regional.

Ya en febrero de 2013, el CEMOP constaba en su Barómetro el desplome del PP asignándole el 41,8% de los votos, apenas la misma cifra que el actual Barómetro le otorga. Sí que hay cambios sustanciales en el caso de PSRM, que si en febrero de 2013 se le estimaba una pequeña subida de tres puntos sobre 2011, ahora no sólo no la consolida sino que pierde más de cuatro puntos sobre la anterior cita electoral. El incremento de la votación hacia IU en más de 6 puntos sobre 2011 y, sobre todo, la instalación de nuevos actores en el espacio de la izquierda, como Podemos o Equo, castigan a los socialistas con vistas a los comicios de 2015. UPyD por su parte consolida los resultados que ya se advertían en el Barómetro de 2013, en consonancia con la bajada ya estimada en su momento para el PP, verdadero granero de los votos hacia la formación de Rosa Díez.

¿Qué se está moviendo al interior de los partidos?

En el PP se producen dos procesos en paralelo. Por una parte, un caudal importante de sus votantes de 2011, aproximadamente un 25%, se refugia por el momento en la abstención, mientras que, por otra parte, se consolida la fuga de votos desde comienzos de 2012 hacia UPyD a la que se suma en la actualidad la transferencia hacia otras opciones presentes en el sistema con motivo de las elecciones europeas. En el caso del hasta ahora su principal competidor, el PSRM, su situación interna es distinta. Expulsa menos votantes que el PP hacia la abstención, apenas un 18%, pero produce fugas hacia todas las fuerzas políticas que no logra compensar con las pequeñas transferencias que recibe desde el PP. Así, se deja casi a un tercio de sus electores de 2011 distribuidos ahora entre IU, los nuevos partidos que han surgido y han tomado presencia en el espacio de la izquierda y también en UPyD. Los grandes beneficiados de estos movimientos son sin duda IU, que aunque mantiene una fidelidad baja entre sus votantes de 2011 recibe aportaciones sustanciosas desde todo el sistema pero en especial desde el PSRM, y UPyD, que con una mejor lealtad de sus votantes de 2011 se consolida en los grandes centros urbanos restando votos a los populares.

No hay evidencias por el momento que señalen hacia donde transitará el sistema. Si se consolidan las tendencias fotografiadas en la encuesta, la clave del escenario futuro dependerá de dos procesos diferentes, uno que afecta a decisiones estratégicas de los dos grandes partidos, y otro que se reserva a la voluntad de los electores. En cuanto a las decisiones estratégicas en manos de los dos grandes partidos, en el caso del PP ésta pasa por una dimensión regional, que no deriva tanto de la voluntad de la organización como de la capacidad del gobierno regional de ofrecer una alternativa que supere el agotamiento político y de gestión que ha supuesto la última etapa del valcarcismo. En el caso del PSRM, como no se trata tanto recuperar la ilusión en un proyecto regional, sino de parar la fuga de votos estructural que se produce en el conjunto del país, la elección de un nuevo Secretario General e incluso de un/a nuevo/a líder pudiera no solo detener, que eso no basta, sino invertir el proceso de transferencias hacia la izquierda que se produce en ese partido. La tercera de las claves está en manos de los electores, previo filtro del sistema electoral. Si para 2015 las opciones minoritarias, incluida UPyD y en menor medida IU, junto al resto de las nuevas fuerzas (Podemos, Equo, Ciudadanos, VOX, etcétera), son visualizadas no ya como opciones de castigo sino como alternativas para su representación en la Asamblea (y en los municipios), el escenario regional seguirá sometido a la tensión de la ruptura no sólo del sistema de partido dominante, sino incluso del imperante bipartidismo post-transición.

 

Ismael Crespo
Catedrático de Ciencia Política
Codirector del CEMOP

 

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