Cuando publicamos el informe de un barómetro, lo que se ve son porcentajes, gráficos y análisis sobre cuestiones que consideramos relevantes para la ciudadanía. Pero detrás de cada cifra hay semanas de trabajo, decisiones metodológicas y un proceso largo, a veces invisible, en el que nos guía siempre la misma pregunta: ¿cómo conseguimos que los datos reflejen, de la forma más fiel posible, lo que piensa realmente la ciudadanía de la Región de Murcia?
En el CEMOP entendemos que una encuesta no es solo “preguntar y contar respuestas”. Una encuesta es un proceso complejo en el que hay que equilibrar rigor estadístico y viabilidad operativa. Y ese equilibrio no se improvisa.
A continuación, queremos abrir la “cocina” de nuestros estudios y explicar, paso a paso, cómo se construyen los datos que ofrecemos.
Antes de entrar en cada fase, conviene entender una idea básica: la representatividad no depende solo del tamaño de la muestra, sino de a quién conseguimos llegar y en qué condiciones responde. En los últimos años han cambiado mucho los hábitos de comunicación, la disponibilidad de tiempo y la relación con las encuestas. Eso obliga a los equipos de investigación a tomar decisiones que no son “cosméticas”, sino metodológicas: cómo combinar modos de entrevista, cómo seleccionar a los participantes y cómo corregir posibles desequilibrios para que el resultado final sea, de verdad, una fotografía fiable de la Región.
Por qué no usamos un único método: el valor del enfoque híbrido
Desde hace un tiempo, ya no todo el mundo responde igual a una encuesta. Hay personas que prefieren hablar por teléfono y relacionarse con un entrevistador, que guía la conversación, resuelve dudas y ayuda a mantener el ritmo de la entrevista. Otras, en cambio, rara vez contestan llamadas, pero sí estarían dispuestas a responder online si pueden hacerlo en el momento que mejor les venga, con calma y desde el móvil u ordenador. Si solo usáramos un método, estaríamos dejando fuera a una parte importante de la sociedad.
Por eso, nuestros barómetros se basan en un diseño híbrido que combina:
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- Entrevistas telefónicas (CATI)
- Encuestas online (CAWI)
De forma general, trabajamos con una proporción aproximada de:
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- 75 % CATI
- 25 % CAWI
Esta proporción no es arbitraria: responde a años de experiencia acumulada sobre qué combinación ofrece mejores resultados en términos de calidad y estabilidad. Gracias a esta combinación de métodos de administración del cuestionario, conseguimos ampliar la cobertura social del estudio, llegando a perfiles que difícilmente participarían si utilizáramos una sola vía de recogida. Al mismo tiempo, reducimos los sesgos de acceso, derivados de diferencias en hábitos tecnológicos o disponibilidad, y logramos captar una mayor diversidad de trayectorias vitales, niveles educativos y estilos de participación. Este enfoque permite además reflejar con mayor fidelidad los cambios generacionales en la forma de informarse, comunicarse y relacionarse con la política, y contribuye, en conjunto, a aumentar la solidez, estabilidad y robustez de los resultados obtenidos.
¿Cómo configuramos las muestras en ambos métodos?
La muestra CATI
La Región de Murcia no es homogénea. No es lo mismo vivir en un municipio pequeño del Noroeste que en Cartagena o en Murcia capital; no se vive igual en zonas rurales que en grandes núcleos urbanos. Además, los ciudadanos no se informan de la actualidad a través de los mismos canales en todos los municipios, ni votan igual, ni perciben de la misma forma los problemas. Por eso, el territorio es una pieza central en nuestro diseño muestral.
Para construir la muestra telefónica (CATI), organizamos los 45 municipios de la Región combinando dos criterios: tamaño de hábitat y comarca. De esa combinación surgen 10 estratos, y a cada estrato se le asigna un número de entrevistas proporcional a su peso poblacional, definido a partir del Padrón Municipal de Habitantes del INE. Dentro de cada estrato, los números telefónicos se seleccionan aleatoriamente, buscando una distribución aproximada del 65 % de móviles y 35 % de fijos, y la selección final del entrevistado se realiza aplicando cuotas regionales de sexo y edad.
Las entrevistas se realizan por entrevistadores y entrevistadoras del CEMOP desde las instalaciones propias de la Universidad, mediante sistemas CATI asistidos por ordenador, que guían la correcta administración del cuestionario (saltos, filtros, rotaciones y registro de respuestas) y gestionan el procedimiento de llamada. Todas las llamadas se realizan bajo condiciones de anonimato, y el trabajo de campo incorpora un control de calidad sistemático: se supervisa y verifica, como mínimo, un 10 % de la muestra, con el fin de garantizar que el proceso se ha realizado conforme al protocolo y a los estándares metodológicos del CEMOP.
La muestra CAWI
En los últimos años, el CEMOP ha desarrollado una herramienta propia de entrevistas online: el CEMOP-PANEL. Se trata de una comunidad de personas de la Región de Murcia que, de forma voluntaria, participan periódicamente en encuestas respondiendo cómodamente desde su ordenador o su teléfono móvil.
Antes de cualquier otro tratamiento de los datos procedentes del CEMOP-PANEL, aplicamos una cuidadosa fase de depuración y control de calidad de las entrevistas cumplimentadas. Esta fase tiene un objetivo muy claro: proteger la validez del dato, evitando que la muestra online se vea afectada por inactividad prolongada, respuestas poco cuidadas o comportamientos que puedan introducir sesgos.
En primer lugar, cada enero se actualiza el panel eliminando perfiles inactivos: se dan de baja aquellos participantes que lleven más de un año inscritos y que no hayan respondido ninguna encuesta durante el año anterior. Por ejemplo, en enero de 2026 se eliminaron los panelistas inscritos en 2024 o años anteriores que no hayan respondido ninguna encuesta a lo largo del año 2025. Con esto buscamos que el panel se mantenga vivo, activo y operativo.
En segundo lugar, en cada encuesta se aplican controles de calidad del comportamiento de respuesta, que incluyen la detección y eliminación de participantes con tiempos anormalmente rápidos (speeders), patrones mecánicos (por ejemplo, respuestas repetitivas o sin variación), fallos en preguntas de atención y posibles duplicaciones. La lógica aquí es muy sencilla: en CAWI, a diferencia de una entrevista guiada, el entrevistador no “ve” el proceso de respuesta, así que la calidad se garantiza con trazas objetivas del comportamiento.
Una vez que la base está perfectamente depurada, procedemos a una selección de entrevistas, porque no todas las respuestas recibidas del CEMOP-PANEL entran automáticamente en cada barómetro. El panel es una base amplia y diversa, pero si se utilizara sin control previo podría generar desequilibrios importantes en variables clave.
Por eso, antes de integrar las respuestas online en el estudio, aplicamos un procedimiento automatizado de selección muestral basado en algoritmos de optimización con restricciones.
¿En qué consiste este proceso?
A partir de la base depurada del CEMOP-PANEL, el sistema construye una submuestra que maximiza simultáneamente el ajuste a varias distribuciones objetivo: ideológica, demográfica, territorial y política. Para ello, cada posible selección de casos se evalúa en función de su distancia respecto a esas estructuras de referencia, tomadas de fuentes externas y de barómetros previos.
De forma simplificada, el algoritmo busca responder a la siguiente pregunta:
¿Qué combinación concreta de personas del panel reproduce mejor, al mismo tiempo, la estructura real de la población murciana en varias dimensiones?
No se seleccionan casos uno a uno de forma independiente, sino que se optimiza el conjunto completo.
¿Cómo funciona técnicamente?
El procedimiento se basa en un sistema de selección jerárquica y ponderada, en el que:
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- Cada individuo del panel constituye una unidad candidata.
- Se definen cuotas objetivo para cada variable prioritaria.
- Se establecen restricciones mínimas y máximas para cada categoría.
- Se asignan pesos de penalización cuando una selección se aleja de los objetivos.
El algoritmo explora múltiples combinaciones posibles y elige aquella que minimiza el error global de representación, manteniendo al mismo tiempo un tamaño muestral predeterminado.
En términos técnicos, se trata de un problema de optimización discreta bajo restricciones múltiples, resuelto mediante procedimientos computacionales iterativos.
¿Por qué se establece un orden de prioridad?
No todas las variables tienen el mismo impacto en los resultados. Por eso, el sistema trabaja con una jerarquía de ajuste:
1) Ideología (prioridad máxima). Se garantiza primero el equilibrio ideológico, porque una desviación en este eje puede afectar directamente a la interpretación política del estudio.
2) Sexo y edad. Una vez estabilizada la dimensión ideológica, el algoritmo ajusta la estructura demográfica básica, fundamental para asegurar representatividad social.
3) Estrato territorial. Posteriormente se controla la distribución geográfica, incorporando la diversidad comarcal y municipal.
4) Recuerdo de voto. Finalmente, utiliza el recuerdo de voto como variable de afinamiento, permitiendo mejorar el encaje sin introducir rigideces excesivas.
¿Y después? Debemos integrar dos mundos distintos
Una persona que responde por teléfono no es exactamente igual que una que responde online. Suelen diferir en edad, el nivel educativo, el interés informativo y político, entre otras cuestiones. Si juntáramos ambas bases sin corregir nada, estaríamos mezclando perfiles distintos sin control. Por eso aplicamos un proceso de ponderación.
Y ponderar bien es uno de los pilares del trabajo del CEMOP, por eso es un proceso de varios pasos:
1.- Ajuste por modo para corregir cómo responde cada perfil
Primero analizamos quién responde por cada vía.
Usamos un modelo estadístico que estima la probabilidad de responder por CAWI o CATI según variables sociales y políticas. Con esa información corregimos el peso de cada entrevista.
2.- Calibración para acercarnos a la población real
Una vez corregidas las diferencias entre modos (CATI/CAWI), aplicamos una calibración socioestructural para que la muestra final se parezca lo máximo posible a la población real de la Región de Murcia. En la práctica, esto significa ajustar los pesos de las entrevistas hasta lograr que, cuando miramos la muestra ponderada, sus distribuciones coincidan con las distribuciones objetivo de la población en variables clave: territorio (estratos), sexo por edad, nivel de estudios y estructura laboral.
Técnicamente, este paso se realiza mediante procedimientos de calibración iterativa (también conocidos como postestratificación / raking). El algoritmo funciona así: parte del peso que ya tiene cada caso y, en sucesivas “rondas”, va corrigiendo los pesos para que cuadren primero con una variable (por ejemplo, sexo-edad), después con otra (territorio), luego con estudios, luego con ocupación… y vuelve a empezar el ciclo. En cada iteración se recalculan los pesos de forma multiplicativa hasta que las discrepancias entre muestra y población quedan por debajo de un umbral predefinido (criterio de convergencia). Es decir: no se trata de tocar un único porcentaje, sino de hacer compatibles varios ajustes a la vez, buscando el mejor encaje global.
El resultado es una muestra ponderada que reduce la distorsión respecto a las características reales de la población murciana y, por tanto, mejora la representatividad, la precisión y la confianza en las estimaciones del barómetro, especialmente cuando se analizan subgrupos sociales o territoriales.
3.- Control de extremos para proteger la estabilidad
A veces, tras los ajustes, algunas entrevistas adquieren un peso muy alto. Eso es peligroso, porque pocas personas podrían condicionar mucho el resultado. Por eso, llevamos a cabo un proceso en el que recortamos los pesos extremos y los normalizamos. Este tratamiento es una garantía de estabilidad de los datos.
4) Medición y publicación de la calidad del proceso
En cada barómetro incorporamos y publicamos indicadores técnicos de calidad —como el efecto de diseño (DEFF), el tamaño muestral efectivo (n efectivo), la eficiencia de la ponderación o la inflación del error estándar, entre otros— porque entendemos que la metodología no termina en el cálculo de porcentajes: también implica explicar con qué precisión están estimados. En el CEMOP asumimos que la transparencia es parte del rigor: no ocultamos los límites de los datos; los mostramos, los explicamos y los contextualizamos, para que políticos, periodistas y técnicos puedan interpretar los resultados con toda la información relevante.
Todo este proceso, desde el diseño muestral hasta la ponderación final y la evaluación de la calidad, queda reflejado de forma sistemática en la ficha técnica que acompaña a cada barómetro. En ella se sintetizan, de manera clara y transparente, las principales decisiones metodológicas adoptadas, las características de la muestra y los indicadores de precisión del estudio. A continuación, mostramos un ejemplo de ficha técnica real, para ilustrar cómo se concreta este trabajo en cada investigación.
Al final, todo esto se resume en una idea sencilla: en el CEMOP cuidamos el dato porque detrás del dato están las personas que, amablemente, nos prestan su tiempo. Y si vamos a hablar de lo que piensa la Región, lo mínimo es medirlo con rigor, con transparencia y con respeto.
